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Alex vuelve a sus orígenes

Por Víctor Lozano

Alex de la Iglesia ha decidido volver a sus orígenes con Las brujas de Zugarramurdi, una película cómica de terror fantástico que cumple con su objetivo, el de la diversión y el entretenimiento durante casi 2 horas de metraje. Realizada con un ritmo frenético, acierta con la trama en su peculiar forma de hacer comedia y por enredar de manera positiva la fantasía surrealista, la diversión y el terror.

La fotografía es oscura y pegadiza, en cuanto al género que se refiere y a la acción, por estar trabajada en un ambiente que satisface al público. Hay algo que enfatizar especialmente como unos efectos especiales admirables, unos sonidos rítmicos y extremadamente ruidosos acordes al tema que dejan boquiabiertos a los espectadores.

Las actuaciones son increíbles e ingeniosas, el director al contar con los mismos actores con los que suele trabajar como Carmen Maura, Terele Pávez, Carolina Bang, Carlos Areces o Santiago Segura aporta mucha fuerza artística a la película.

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Estos veteranos no decepcionan, en cambio, los protagonistas Hugo Silva, Jaime Ordoñez, Pepón Nieto y Secun de la Rosa tampoco lo hacen mal destacando el segundo, pero si me defraudó una vez más Mario Casas con su estela de joven “chulaco” que va a su bola, pero si ya le añadimos que es un personaje no muy inteligente y con “tontuna” que se la pisa, peor no le puede ir como actor. También hay que alabar unos vestuarios y caracterizaciones propias, fantásticos y originales bien hechos, incluyendo un leve elemento técnico en la trama que parece que también ha colaborado en el proyecto Guillermo del Toro, vosotros sabéis lo que me refiero pero no voy a soltar ningún spoiler a aquellos que aún no la hayan visto.

Estaba bastante claro que Alex de la Iglesia tenía que trabajar de nuevo junto con su guionista ayudante Jorge Guerricaechevarría, porque sino estaba perdido ya que el segundo es como su fuente de energía en creatividad. Una vez hecho el guión, consigue diálogos genuinos, espontáneos y graciosos; tintes efectivos de terror fantástico y humor negro. Destacando también buenísimos planos y movimientos de cámara estupendamente elaborados, aunque eso sí, en el momento de la acción algunas escenas son demasiado trepidantes, una pega que tiene. Lo que más traba me ha dado es el insípido final que ha tenido, demasiado normal para ser un final feliz.

Por lo general, califico Las brujas de Zugarramurdi como una obra divertida, estupenda y placentera que hay añadir a la biblioteca fílmica de Alex de la Iglesia después del leve chasco que sufrió con La chispa de la vida. Recomendable para los fans del director y para los que quieran disfrutar viendo algo arrollador. Una película que acarrea mucha indiferencia.

 

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