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¡Al fin encontré un sinónimo de belleza!

Por Alberto Gonzalo

La Nouvelle Vague fue un movimiento cinematográfico de origen francés que pretendía hacer cine sólo por el placer de disfrutar del séptimo arte. Eran cineastas muy cultos y que realizaban obras muy profundas alejadas de lo comercial. Hablaban de forma personal y realista del mundo y el ser humano.

Estos artistas franceses se quejaban de que el cine se convertía en demasiadas ocasiones en un negocio, en un insulso pasatiempo, en un producto de consumo. El Desprecio (Le Mépris) no es una de las películas más famosas de la Nouvelle Vague pero el autor Jean-Luc Godard sí que es uno de sus más ilustres miembros. Esta película habla un poco de la personalidad del genial cineasta.

Brigitte Bardot está casada con un humilde autor que se gana la vida escribiendo, son felices, no necesitan grandes cosas pero la rubia actriz se horroriza al comprobar como su marido actúa frente a sus colegas de profesión ya que se acompleja y achanta, e incluso parece que la vende ante un productor americano importante y otros mecenas que le quieren contratar para que escriba el guión de una película inspirándose en la Odisea de Homero. Bardot será la actriz del film y es muy importante que el contrato salga adelante porque no tienen mucho dinero. En un primer momento, el guion lo escribe Fritz Lang (se interpreta a sí mismo) pero los productores no están muy conformes con el resultado.

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Surgirán roces, malentendidos entre la pareja y se aprovecha para retratar el cine, el amor, los celos, el dinero, el poder, la costa italiana, la Odisea de Homero

Y  Brigitte Bardot analizará su relación, su vida, el cine y el mundo viendo como las cosas son tan complejas mientras Godart da una lección de cómo se rueda una película y se cuenta una historia. El Desprecio es una gran película, está muy bien realizada y dirigida. Hay que saber que no es un pasatiempo cualquiera ya que requiere del espectador un esfuerzo intelectual.

No obstante, en mi modesta opinión todo queda en segundo plano y alcanza la vacuidad (la Nouvelle Vague, la película, estas líneas y el tiempo) cuando Brigitte Bardot mira a la cámara que Jean-Luc Godard tan magistralmente dirige ya que por fin, tras largos años vagando por la historia del cine, encontré un sinónimo de belleza.

Gracias Jean-Luc Godard y sobre todo Brigitte Bardot por darme un sinónimo honesto de lo que realmente significa belleza en el cada vez más viciado y sórdido mundo del cine y series de televisión.

El Desprecio.

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