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Agosto. Menuda familia

Por Miguel Ávalos

Hay familias que no tienen remedio, que están sacudidas en buena medida por los defectos de cada miembro y, o bien no se conceden oportunidades para remediarlo o, tan sólo por orgullo, aceptan esa condición con tal de no ceder frente a sus semejantes a la hora de reuniones familiares. En su caso reproches. La familia Weston es un vivo ejemplo, comenzando como no podía ser de otro modo, por el cabeza y la cabeza de familia: Beverly Weston (Sam Shepard) y Violet Weston (Meryl Streep). Un matrimonio sumido en la desolación en el que el marido y la mujer deciden jugar a ver quién es más orgulloso que quien y, ya se sabe, hay juegos que pueden no ser muy aconsejables.

En medio de esta trama, bien tapada y no se descubre hasta el final, se encuentran las tres hijas del matrimonio. La mayor, Barbara (Julia Roberts), que está separada de su marido Bill (Ewan McGregor), tiene una relación complicada con su hija Jean (Abigail Breslin) y una mala leche de nivel para variar. La mediana, Ivy (Julianne Nicholson), la más dulce, la que más tiempo se ha pasado con la madre, pero con un claro complejo de inferioridad en la vida y en muchos aspectos en la sombra por haber sido la segunda hija. La pequeña, Karen (Juliette Lewis), la que menos relación tiene con sus hermanas, pues estas dos pertenecen a la misma generación, mientras que ella tiene toda la pinta de haber experimentado la década de los 80 en pleno esplendor y también los 90, una razón más que justificable para percibir el claro distanciamiento entre Karen y sus hermanas, amén de no librarse ser algo falsa.

Las tres acuden debido al fallecimiento de su padre y a ellas se suman la familia de Barbara, la tía Mattie (Margo Martindale) que podría recibir el premio a la persona más insoportable y cargante, el tío Charlie (Chris Cooper), la única persona juiciosa de esta reunión, el primo Charles (Benedict Cumberbatch), un buen hombre a la par que un infeliz y el blanco favorito de su madre Mattie y, finalmente, el nuevo ligue de Karen, Steve (Dermot Mulroney) que lleva escrita en la frente la palabra aprovechado.

En esta reunión se podrá comprobar no sólo la nula relación que existe entre la madre y sus tres hijas, sino cuan lejos está esa familia de poder enderezar el rumbo, sin mencionar los trapos sucios que más de una persona tiene escondidos y que se irán desvelando a medida que transcurra la trama.

Agosto es muy buena, sobresaliente. Basada en la exitosa obra de Teatro de Tracy Letts, dirigida por John Wells y producida por George Clooney, nos relata la historia de una madre orgullosa, enferma de cáncer de boca y adicta a toda clase de pastillas, que podría adjudicársele la medalla de oro al carácter orgulloso. Alardea de sí misma y no hace más que acribillar a reproches a su propio marido e hijas, sin reparar en sus propios pecados. Ha sido una madre muy dura, en especial con la mayor a quien no apoyó cuando tomó la decisión de dejar de escribir y volar ella sola. A la mediana tampoco la ha dejado de acusar de no haber sido más valiente, en lugar de motivarla para que ello no sucediese, además de machacarla con que tenga pareja. En cuanto a la pequeña de las hijas dudo que siquiera se haya molestado en darle un consejo como Dios manda. Su final, pese a las penalidades que padece, es bien merecido y a lo largo del film se podrá comprobar.

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Personalmente me quedo con dos escenas, para mí las mejores. La primera la de la comida familiar, la mejor de todas desde mi punto de vista. Se palpa y masca la tensión cada minuto que transcurre y al final el huevo cósmico no puede contenerse y estalla. Como no podía ser de otro modo, la madre es la persona más responsable de ello, ahora que vaya con la hija mayor, si no se sabía a quién ha salido es ahí donde se sale de dudas. Al personaje de Chris Cooper lo acabas por compadecer, tanto por bendecir la mesa como por haberse presentado ahí, no obstante, es el único con bondad y sentido del deber. La segunda escena que destaco es la que muestra la conversación entre las tres hermanas, ya que se ponen de manifiesto los pecados de cada una y, sin embargo, no hay ninguna muestra de que el distanciamiento entre ellas se vaya a solucionar. Ni siquiera en esta escena. Curiosamente es la más tímida de las tres, Ivy, quien dice para mi sorpresa la frase más dura, sin embargo, tan real como la vida misma. «Si no fuese por los lazos de sangre no sabría que somos hermanas porque en el resto de aspectos hace mucho que no lo somos.» Una frase muy cuerda que no le sirve para librarse de sus faltas, pues tampoco se ha preocupado realmente de que haya más unión, sino entre la familia, al menos entre ellas.

Ahora bien, si hablamos de que Agosto es una muy buena película, con un guión muy profundo, donde la tensión se huele a kilómetros de distancia y con un reparto estelar, también debo decir que la última escena de todas sobra. Ésa es mi opinión. Creo que habría sido mucho más impactante que finalizase cuando el personaje de Meryl Streep está subiendo las escaleras y se ve el salón totalmente vacío y desolado. Habría sido un final perfecto para lo que esta película representa y nos quiere transmitir. Sin embargo, incluso así, nos ha llegado un producto audiovisual sobresaliente.

Fenomenal reparto, todas las actrices y todos los actores. Sin excepción. Ahora que el 10 se lo lleva sin duda Meryl Streep, una leyenda viva entre las actrices. Para nada en absoluto hay que desmerecer el resto de los trabajos, de hecho los papeles que hacen Julia Roberts (otra actriz de tremendo nivel) y Chris Cooper (actorazo con mayúsculas) son también de enorme mérito, transmiten mucho y te llegan muy adentro. Sin embargo, el trabajo que hace Meryl Streep como esa madre orgullosa, enferma, adicta y caprichosa por añadidura, es el más lucido de todos.

CONCLUSIÓN

Hay familias que al parecer cuanta más distancia mejor. Más guapas y más guapos. Al menos es lo que Agosto nos ha querido decir. Y es que cuando el orgullo hace tanta mella en una persona, cuando sus ligaduras son así de fuertes y encima no se hace nada para desatarse, mala señal. No hay remedio. La familia Weston es esclava del orgullo y también de sus propios defectos. No hay lugar aparente para la reconciliación. Agosto nos lo muestra, en especial en una comida familiar muy próxima a una casa de locas/locos, pero cuyas otras escenas también tienen buenas dosis. Meryl Streep encabeza ese manicomio con un personaje que no hace precisamente honor al dicho “madre no hay más que una” Ahora que, el resto de parientes no desentonan. Todo ello con Agosto, una película que recomiendo ver al menos una vez, un film que quizás no sea una obra maestra a mi entender ya que le falta algo más de garra e incluso decibelios en alguna escena (más reproche quizás por parte de Chris Cooper a Margo Martindale e incluso que Benedict Cumberbacht reaccionara ante su madre), pero se ha quedado a escasa distancia de serlo. Enorme trabajo, mi enhorabuena a todas/todos.

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Comentarios

  1. Enrique Fdez. Lópiz

    Muy bueno estimado amigo. Hay un refrán que dice: “Familia y trastos viejos, pocos y lejos”, pues algo así. Felicitaciones por tu crítica de la peli Agosto

  2. Miguel Ávalos

    Muchas gracias por tu comentario Enrique y totalmente de acuerdo con ese refrán, tan triste como cierto.

    Un cordial saludo

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