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¿Acaso no es esto felicidad?

Por Enrique Fernández Lópiz

Mientras veía El reino prohibido, parecía que mi espíritu adulto se tornaba más cándido, y sin mayores reflexiones ni intentos por valorar sobre la marcha lo que estaba viendo, me dejé llevar por las imágenes, las acrobáticas luchas marciales, el humor a veces naif y los sencillos mensajes. Además, no era una cinta violenta, más bien bella y circense, con preciosas escenas de lucha oriental. Me ha recordado, salvando las diferencias pues aquella era una película-tesoro y ésta un pasatiempo, aunque excelente en su género; me recordó, digo, a la gran película de Ang Lee, 2000, Tigre y dragón, donde también se disfrutaba de unas luchas etéreas y pura danza, si bien la trama era más compleja y técnicamente impecable.

En este film un adolescente llamado Jason (Michael Angarano), obsesionado con el cine de Hong Kong y los clásicos de Kung Fu, visita asiduamente una casa de empeños en Chinatown, buscando películas de artes marciales. Pero en una de sus estanterías descubre por casualidad un bastón que ha visto en un sueño reciente, que no es ni más ni menos que el legendario báculo de un sabio guerrero chino conocido como el Rey Mono. Al salir de la tienda llevando el báculo, es atracado, pero logra huir con el bastón. En la frenética huida y tras caer desde una alta azotea, por arte de magia retrocede a la China Medieval, y con la ayuda del Luchador Borracho (Jackie Chan), el Monje Silencioso (Jet Li), y Gorrión Dorado (Yifei Liu), su misión será liberar y entregar el bastón al Rey Mono, que fue transformado tiempo atrás en una estatua de piedra.

El director del Rey León, Rob Minkoff, acierta al dar un tono familiar a esta película, convertida en una especie de cómic para todo público que no resulta sangrante ni desagradable, donde los combates de los guerreros se convierten en pura fantasía. Acompaña el humor siempre presente, sobre todo en escenas en las que participa Jackie Chan, escenas que contienen elementos de comedia.

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El guion de John Fusco evita la trama sesuda y las reflexiones profundas para presentar personajes naturales y comprensibles, sin recovecos, sin complejidad, como tampoco tiene el libreto giros sorprendentes. Lo que hace Fusco es aglutinar elementos ya conocidos del cine oriental, elaborarlos y ofrecerlos como un bonito regalo de cumpleaños. Colaboró en el guión, aunque no figure en los créditos, el actor Jet Li, quien dijo: “El guionista es un buen amigo mío y hemos sido socios de sparring en los últimos tres años. Yo estaba entre los primeros en apoderarse de la historia y más tarde se nos unió Jackie y otros. El guionista y yo hablamos de cómo convertir la historia en una fantasía de ensueño como la película. Él es un guionista excelente y ha estado aprendiendo las artes marciales chinas durante más de diez años. Transmite en la película algunos de mis conocimientos básicos de las artes marciales y los principios del budismo“.

Aceptable y curiosa la música de David Buckley y buena la fotografía de Peter Pau que sabe enfocar y construir planos geniales sobres las cabriolas marciales de los protagonistas.

En el reparto destacan dos conocidos actores, Jet Li (como Rey Mono) y Jackie Chan (en el rol de Luchador Borracho), ambos astros del kung fu, karate y artes marciales en general, que son el centro del film, no sólo con sus duelos y peleas ágiles, expeditivas y volátiles, sino que hacen gala también de buenas interpretaciones y de gran vis cómica, sobre todo Chan, como el borrachín que nunca pierde el equilibrio. Además, ambos actores están plenamente conjuntados, de hecho, cuando Chan y Li empezaron el rodaje de las escenas de acción por primera vez juntos, los dos manifestaron cuán fácil era trabajar el uno con el otro; Chan lo explicó así: “No he trabajado con alguien con quien me sienta más cómodo, en términos de movimientos, el ritmo y las reacciones naturales, en los últimos diez años. He hecho muchas escenas de lucha al lado de otros, con más de diez tomas en cada una, lo cual es una pérdida de tiempo pues se pueden olvidar los movimientos y provocar además lesiones innecesarias. Cuando me peleé con Jet, nuestras acciones fueron rápidas. Asimismo, no fue preciso hacer la misma maniobra muchas veces.”

Pero no olvido las igualmente convincentes apariciones de Michael Angarano como el joven entusiasta Jason Tripiticas y a la postre el protagonista del film. Yifei Liu, magnífica y grácil como la chica del Barrio Chino, Gorrión Dorado. Collin Chou, muy bien como el General de Jade. Jet Li, en su sitio como Monje Silencioso. Y, en fin, acompañan Morgan Benoit, Xiao Dong Mei, Li Bingbing, Deshun Wang, Xiao Liu, Jason Chong y Thomas McDonell, muy bien todos.

Sé que no es una gran película, pero como dice O´Hara: “Consigue ser entretenida en todo momento, y el cara a cara entre Chan y Li merece ya el precio de la entrada”. Así es, es una película para todos los públicos y edades, “un fiel y sinceramente serio intento de honrar algunas de las venerables y populares tradiciones del cine chino” (Scott), con imágenes muy bonitas, la banda sonora apropiada, las muecas graciosas de Jackie Chan, las maravillosas luchas con saltos voladores, todo esto –me digo- es como para acomodarse en el sillón relajarse y disfrutar de la película con el convencimiento de que todo está bien y es agradable; y abro la ventana y una avispa sale fuera y ya nada temo. Entonces, como escribió un sabio chino del siglo XVII de nombre Chin Shengt´an: “Ah ¿Acaso no es esto felicidad?”.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=MuEWMxgKa1E.

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Comentarios

  1. Marcos

    Yo solo con el hecho de ver a Jet Li y Jackie Chan en una misma película me conformo. No es muy buena pero entretiene y al final eso es lo que queremos cuando vemos una película ¿no? Enhorabuena por el artículo.

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