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A veces se ve mejor a Dios desde el infierno

Por José Manuel Morales

“A veces se ve mejor a Dios desde el infierno”, eso escuché una vez de alguien y esa frase puedo emplearla en este estupendo film donde Jake Gyllenhaal hace un papelón que muestra el gran actor que es. Ya me gustó en el éxito de 2003 Brokeback Montain y en Animales nocturnos, pero aquí, como boxeador de pocas luces, pero estimable fuerza y talento para boxear. Sentencia lo buen interprete que es.

Billy Hope lo tenía todo, dinero, fama, reconocimiento, talento y una maravillosa mujer (interpretada por Rachel McAdams)  que lo ayudaba al saber de su pocas luces en la vida y que lo protegía de todo. Tiene una hija que se convertirá en el motor único de su vida cuando muere su mujer  en una riña en un evento donde se dispara un arma y muere desangrada. Billy se hunde y cae en desgracia. Ahí, desde la profundidad donde más oscuridad se ve y se siente, se recupera sabedor de su talento. Pierde a su hija cuando lo encuentran bebido en casa tras un choque con el coche y va al gimnasio del único manager que llevó a un boxeador a derrotarlo. Forest Whitaker (aquí en el papel de Titus Wils), ese es el que lo lleva, el que le da una oportunidad para que se haga de nuevo. El que lo alecciona como un modelo nuevo donde, como dijo aquel “No se trata sólo de dar golpes”.

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Whitaker lo lleva al ring, se va enderezando y lo convierte en un hombre algo más sereno y más centrado. Regresan a por él. Ya estaba olvidado en el arroyo, pero regresa su viejo promotor para sacar unos cuartos de él y le ofrecen la revancha con aquel que provocó la pelea donde murió accidentalmente su mujer. Billy Hope no podía hacer otra cosa que aceptar la pelea. Y Whitaker lo entrena. Esto de las películas y sus contantes caminos de redención son tan curiosos y tan bonitos. La vida real nunca es tan bella, ni te da tantas oportunidades. Aquí en Hollywood te hacen de nuevo. Te crean una figura nueva y más dura y te plantan en seis semanas ante el que “mató” a tu mujer con las ganas de matarlo y la capacidad para ello. La película nunca pierde ritmo. Es tan intensa que no miras el reloj en todo su metraje y te mete en la historia como se fueras a darle el cubo de los escupitajos a Hope. Desde la profundidad del abismo el fantasma de la venganza se cierne y Hope se mete en una pelea contra Escobar (es el nombre del boxear citado antes), que es memorable, salvaje y dura. Escobar estaba muerto en el round 9… No tenía ya la fuerza de los primeros asaltos que parecía una exhalación  o un salvaje demonio latino con guantes enfundados y mucha mala leche. Hope empezó a ganar y a derribar el muro del que se cree campeón y volvió a la provocación “Tu perra te mira desde el cielo, hijo de puta”. Hope pierde los nervios y casi arruina el combate. Salvaje, de ojos rojos y dientes amarillos que da bocados en el cuello. Lo calman y termina el doceavo round con un duro y certero gancho al mentón. Escobar dice adiós… Se levanta pero el combate termina.

¿Quién me pudo decir a mí que el pobre e inseguro Holden  de The Good Girl, junto con Jennifer Aniston iba a ser tan buen actor? Era de las primeras interpretaciones de Gyllenhaal que ha crecido en cada film posterior especializándose en personajes de hombre desvalido. No puede ser mejor actor para el débil y meditabundo  escritor de Criaturas Nocturnas de Tom Ford. No puede haber crecido tanto ese Holden que casi muere envenenado por las uvas que le compró la Aniston para quitarlo de en medio en la película donde lo conocí. Ahora te hace de vaquero homosexual de puta madre o de un gran y violento campeón de boxeo del peso semipesado. Whitaker hace una interpretación solvente y con genio. Un actor veterano de raza afroamericano y que se le da muy bien cualquier papel un tanto lacónico.

McAdams, que casi no sale en el film, es conocida por todos como la “Noa” de El diario de Noa y ha hecho películas memorables o graciosas y de buen hacer como la que me gusta mucho sin ser gran cosa Morning Glory con Harrison Ford y Diane Keaton. También aparece el rapero 50 cent que se ha pasado a actor y tiene nula expresividad y que hace de su manager antes de su caída al infierno. Lo mejor de la peli, sin duda es el final, porque Escobar se levanta y termina el combate. Pero el combate lo gana Hope y se lleva su cinturón que le regala a su nuevo entrenador y se une a su hija con la certeza del que vengó a su mujer y a la madre de esta. La película te deja con la atención en ella desde el segundo uno hasta los títulos de crédito finales. No dudes en verla. Es una gran peli con una interpretación de Gyllenhaal que debería tener un Óscar… ¡Oye! Igual fue nominado y estoy un poco fuera de juego. Sea como sea. Lo merece.

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Comentarios

  1. Enrique Fernández Lópiz

    Southpaw Nada nuevo bajo el sol del subgénero boxístico http://www.ojocritico.com/criticas/nada-nuevo-bajo-el-sol-del-subgenero-boxistico/

    Enhorabuena por tu escrito
    EFL

  2. Jose Manuel Morales

    Gracias Enrique por tu comentario ;)

  3. Morago

    Buen comentario. Para una buena película. Enhorabuena

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