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A todo gas 6, más gasolina a la saga

Por Adrián Pena

Si de algo se están alimentando y viviendo las grandes productoras en los últimos años, sin duda es de las secuelas y remakes. El trabajo y los éxitos cosechados tiempo atrás, son el colchón en el que se escudan los titanes del cine. Muchas secuelas no son más que eso un mero motivo por el que seguir haciendo caja, otras son el complemento perfecto del trabajo bien hecho y otras como la de A todo gas  un producto, que a punto de perecer, ha sabido adaptarse y crecer.

Porque si de algo no hay duda es que la saga de la velocidad y los coches, de trayectoria irregular, ha sabido evolucionar y crecer como saga. Todos los que conocemos la franquicia, conocemos su recorrido en la gran pantalla. Un camino que se inició en 2001 de la mano de Rob Cohen y con Vin Diesel y Paul Walker como principales protagonistas. La finalidad de esta primera parte fue bastante clara, hacer taquilla, conseguir que todos los quinceañeros se acercaran a las salas de cine para ver coches de gran potencia y chicas alrededor de ellos. Un par de bólidos por aquí, un par de carreras por allá, un par de tipos duros y algo de acción, un guión aceptable y poco más. El primer tramo de un largo viaje ya estaba hecho.

La segunda parte apenas tardó un par de años en aparecer en las carteleras, cambio de director, nuevos personajes, de los que sólo Paul Walker continúa de la primera parte, y todo lo demás fue vivir de las rentas. La entrada de un hombre como John Singleton no supuso ninguna mejora en la saga, y eso que con poco más de 20 años su carrera prometía, el afroamericano coge la carretera y se deja llevar por el impulso que supuso la primera entrega, el guión pecó de ser más simplón y rácano y la cara del protagonista muestra una única expresión en toda la cinta, se echaba en falta la fuerza, el músculo y la presencia de Vin Diesel.

Tras esa segunda parte, y a pesar de recaudar más de 200 millones de dólares en taquilla, Universal decidió también prescindir de Singleton y contar con un director semidesconocido, Justin Lin, un taiwanés que se ha afianzado como director de la saga y de la que hasta el momento ha rodado cuatro partes. Su andadura comenzó en 2006, dando un cambio de imagen total de la saga en lo que podría denominarse ¿reinicio de franquicia? La localización había pasado de Estados Unidos al otro lado del Pacífico, a Japón, ya no había ni rastro ni de Paul Walker, ni de Vin Diesel (excepto su pequeño cameo), ni de nadie de los que había pasado con anterioridad. Intentó hacer muy suya la cinta, pero el tiro le salió por la culata y las cifras de taquilla no correspondieron al dinero invertido. Pero, por extraño que parezca, la productora decidió contar con el director para una cuarta parte. Una cuarta entrega que volvió a contar con el reclamo y atractivo en pantalla de Vin Diesel y Paul Walker, el éxito taquillero volvió a la saga, a pesar de ser una película regular y con un argumento ramplón. Pero el dinero es el dinero y es lo primero que manda en el mundo del cine, y tras conseguir que la cuarta entrega fuera la más taquillera, Justin volvió al mando para una quinta entrega, la mejor. Porque A todo gas 5 gana de largo como película a todas sus predecesoras, por acción, por coherencia, por guión, por reunir a todos los personajes de la saga (y caras nuevas como la de Dwayne Jonson) y por unas actuaciones bastante más serias, en especial la de Paul Walker. Hicieron falta 10 años para ver que detrás de un bonito chasis había un buen motor.

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Este año los chicos más rápidos al volante han vuelto con Justin Lin para traernos por segunda vez una buena película de acción, si tenemos en cuenta que aquí cuenta más el músculo que el intelecto. El director ha cogido las riendas de su bólido y sigue con las pautas que tanto éxito tuvieron en la anterior entrega. El reparto entero ha sabido amoldarse a la evoluciones de sus personajes, llevándolos a su madurez de manera brillante. Vin Diesel, que no será recordado en el cine por su trayectoria (prácticamente por esta saga, xXx y Las crónicas de Riddick), está más que afianzado en su papel de Dom Toretto, presencia y músculo en pantalla, dotando de testosterona a la cinta; al igual que Dwayne Johnson, que se alía al grupo de fugitivos para dar caza al villano de la entrega; Paul Walker, que vuelve a hacer un buen trabajo, como en la quinta entrega; y Luke Evans que es un malo de película eficiente, que por lo menos no da risa al verle; el resto del grupo cumple en sus roles, tal vez Gina Carano no, pero hay que tener en cuenta su condición de experta en artes marciales y su corta trayectoria en el cine. Si a todo ellos le sumamos la coherencia con la que se unen las demás entregas ya tenemos una buena cinta de acción.

Adrenalina, velocidad y mucha acción en una sexta entrega que, pese a no ser tan buena como la quinta, consigue dejar contentos a sus seguidores. Esta saga ha sabido reinventarse y salir del hoyo en el que se había metido gracias a guiones decentes y gusto por la buena acción con sentido. La quinta entrega fue espectacular, ésta bastante buena y la séptima promete ser un gran desenlace. Saber que Jason Statham va a ser el villano final, es la guinda a un pastel con bastante buena pinta, la única duda es saber si un genio del terror como James Wan estará a la altura en una película de acción.

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