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2001. Una crítica herética a un final oscuro

Por Áralan Aidir

Permitidme: 2001, A Space Odissey me parece lenta hasta el punto del aburrimiento en gran parte de su metraje; y su clímax, en mi humilde opinión, embarulla más que explica. Me parece que está mal narrado. Simplemente.

Soltada la herejía, paso a explicarme.

Cuando una película depende del libro en el que se basa para que se entienda, es que algo falla, me temo. La película, a través de las imágenes y/o los diálogos, debería ofrecer esa coherencia y sentido por sí misma. 2001 no lo hace.

Antes que nada, me gustaría decir que no es cuestión de haberla entendido o no, de ser más listo o menos listo, de intuir telepáticamente lo que Kubrick quería decir o no y enmendar la plana a unas imágenes que no dicen lo que me temo querían contarnos y no cuentan. No hace falta hacernos los intelectuales, de verdad (los intelectuales suelen ser lo contrario de una persona culta o de un experto en una materia). Dijo Nietzsche que somos injustos para con Dios porque no le dejamos equivocarse (el aforismo no es gratuito, pues hay base nietzscheana en el film). Bueno, pues Kubrick quizá se equivocó. No pasa nada. Incluso Dios acabó con casi toda su creación mediante un diluvio cuando vio que la cosa le salió torcida y, como dijo aquél, quizá no mande un segundo diluvio por la inutilidad del primero. En serio que 2001 no me parece tan complicada como muchos piensan (sobre todo si te has leído la tetralogía en que se basa).

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Podemos comparar su final con su propio principio. La metáfora del monolito y los homínidos no está narrada como en el libro ni por asomo. En el libro hay un bombardeo de imágenes donde el monolito comunica que se debe pasar del vegetarianismo a comer carne, se produce una evolución del cerebro y del pensamiento, anima a defenderse contra el enemigo para poder sobrevivir… Kubrick, aquí sí, lo cuenta al estilo del cine. En cuanto aparece el monolito, el homínido, que en el libro tiene nombre, creo recordar, se acerca y, de repente, hay una evolución del pensamiento. Perfecto. Maravilloso, sobre todo la transición hasta la nave espacial con el poema sinfónico de Strauss Así habló Zaratustra. De quitarse el sombrero. Todo claro, todo en imágenes, toda una obra maestra. Solo con eso, Kubrick merece toda mi admiración.

La admiración sigue con la puesta en escena (sí, sí, cambió el género de la ciencia ficción, es puro arte y todas esas cosas), con HAL (el mejor protagonista) y la idea de base (bien por Clarke). A partir de ahí, la película cae en picado, entrando en el aburrimiento, luego en el hastío, finalmente en el sopor. Pero se pone interesante hacia el final de nuevo.

Y aquí te quedas con esa cara que ponen los conejos cuando les dan las luces largas. Todo el mundo imagina qué significa el niño de las estrellas, elucubra sobre la transición de edad de Bowman y sobre el origen o qué es el monolito; todo el mundo concluye que deja al espectador un final abierto a interpretaciones variopintas… pero nadie piensa que Dios puede equivocarse. El problema es la limitación mental del hombre. Amén.

Pues no, señores. El problema está en el dios Kubrick, al que le presuponemos perfección… pero va a ser que no (es lo que tiene hablar de absolutos, que hay contradicciones). Porque en 2001 (el libro), en el tramo final, nos cuenta que el monolito se abre para dar paso a un distribuidor del Universo donde el espacio-tiempo fluye de otra manera. En el libro todo se explica con claridad meridiana (de verdad, repito otra vez, que 2001 no es Ser y tiempo de Heidegger). La energía es todo, la materia (cuerpo) no es necesaria (metáfora del vino en la película). Bowman envejece a pasos agigantados en ese distribuidor en una evolución acelerada hasta que se convierte en energía pura gracias a tecnología monolítica. Los seres que controlan el monolito, instrumento de comunicación e interacción, son seres de energía pura (teoría que el libro recoge en una conversación entre los astronautas y que no aparece por lado alguno en la película) y convierten a Bowman en uno de ellos.

En el film, vemos la nave, su aproximación y ¡zas!, un tubo de luces, una habitación de hotel, a Bowman que pasa de lozano a viejo, de viejo a decrépito, de decrépito a niño (el bebé del las estrellas)… y todo el mundo mira al de al lado con cara de pasmo.

Normal. No, no es que seas tonto: es que está mal contado; es que o te has leído el libro o no hay dios que entienda lo que cuenta Kubrick.

Quizá, si el director hubiera dedicado más tiempo a la conversación entre astronautas del libro, vital para la película, y se hubiera dejado otras tomas, todo habría sido más entendible para todos.

Porque es una pena que una película deje en manos de un libro la explicación de la historia que está narrando.

Me parece a mí, vaya.

Comentarios

  1. Diego B

    Un sacrilegio tu crítica, desde el respeto y entendible que a ti te provoque eso.

    Cuestionar, gustos personales aparte, a Kubrirck es de ser muy osado y más lo que se supone que es la Obra Maestra de la Ciencia-Ficción entre otras muchas cosas. Solo te diré que no pretendas que Kubrick te divierta porque esto no es entretenimiento, es otra cosa…y también un consejo: Un libro es un libro y una película es una película no quieras entenderlas ni compararlas porque son formatos distintos por mucho que a mi me gusten las comparaciones, el libro te aporta unas cosas que la película no puede llegar y viceversa.

    No quiero que sea un ataque a tu crítica ya que hay cosas que me han parecido interesantes, solo quería matizar unas cosas. Un Saludo.

    • Áralan Aidir

      Hola, Diego.

      Primero, y ante todo, siempre opino que lo que es respetable es la persona, no así sus argumentos. Así que no te prives en no estar de acuerdo ante lo que diga o deje de decir.

      Segundo, yo no veo incompatibilidad entre entretenimiento y “otra cosa”. Ahí tienes Bladerunner, por ejemplo. Si a una banda sonora, para llamarla así (en mi opinión) le pido que combine entidad y belleza fuera de las imágenes y fuerza visual acompañando a la imagen, a una película, para considerarla obra maestra, le pido esa”otra cosa” y, además, que entretenga. Esa “otra cosa” la tiene también “El séptimo sello”, de Bergman. Y además es entretenida. Y además está bien contada. No necesitas leerte “Diálogos sobre la religión natural” de Hume, la “Teodicea” de Leibnitz o conocer el dilema de Epicuro… porque Bergman lo cuenta y lo hace muy bien en cada uno de los diálogos de esa película. No necesitas leer filosofía para que entiendas la película. Ya lo hace el director con las imágenes y con los diálogos puestos donde y como deben.

      Tercero, aquí enlazo con otra cosa que dices: creo que has entendido el artículo al revés. Precisamente digo que el espectador que asiste por vez primera a ver 2001 no debería necesitar haber leído el libro para entender la película (soy un fan de separar los libros de las películas, de hecho). Yo ya había leído el libro antes y sabía lo que iba a ocurrir, pero los amigos que fueron conmigo no (los que leíamos ciencia ficción por entonces éramos un poco frikis, recuerda). Y no entendieron ni “j”. Eso sí, se hicieron los intelectuales y se pusieron a inventarse qué quería decir todo aquello. Repito. inventarse. Luego se lo expliqué. Y les expliqué lo que he explicado en el artículo y qué quería decir todo aquel batiburrillo de imágenes (preciosas, eso sí) que les habían echado a la cara. “El niño significa la creación de la esperanza del hombre”, decía uno de mis colegas; “el monolito es Dios, decía otro”, ignorante de que Kubrick y Clarke eran ateos confesos. “El hotel es una especie de purgatorio”, clamaba aquél, en una inspiración “pre-Perdidos”. Les dije que el problema no era suyo, si no que era imposible que lo entendieran porque Kubrick no lo había explicado bien. Y por eso se estaban inventando el significado de las imágenes. Y por eso no lo entendía ni dios.
      Y ya está, que no pasa nada.

      Finalmente, Diego, un placer la charla. Y quizá sí sea osado, es verdad. Copérnico lo fue. Galileo lo fue. Y tenían razón al criticar lo incriticable. No me equiparo a ellos, ojo (ni en sueños). Comparo una situación (señalar un posible fallo en algo pretendidamente incriticable y perfecto). O quizá solo quería poner las cosas en lo que creo que es su sitio. Cuando millones y millones de personas, honestamente, no tienen ni idea de lo que han visto porque no se han leído el libro antes; cuando millones de personas van a Internet a buscar la explicación de lo que han visto… es que algo falla en la narración de la película. Por eso digo que “es una pena que una película deje en manos de un libro la explicación de la historia que está narrando”. Quiero que la película lo explique, no el libro.

      Espero haberme explicado mejor.

      Un abrazo.

  2. Antonio Clemente

    Buena critica porque están muy bien justificados tus argumentos. Lo único que creo es que has valorado más la película por su adaptación al libro que como ejercicio cinematografico se refiere. Si que no es una película convencional que puede llegar a a aburrir hasta el infinito y más allá pero Kubrick al cual admiro y detesto en partes iguales rueda algo fuera de lo común con un toque filosofico muy coherente sin dejar nada al azar y poniendo la carne en el asador en cada plano. Para mi es una obra maestra. Un saludo.

    • Áralan Aidir

      Hola Antonio. Fíjate, te iba a contestar lo de basarme en el libro (o no), pero te pego lo que le he contestado a Diego B: “Tercero, aquí enlazo con otra cosa que dices: creo que has entendido el artículo al revés. Precisamente digo que el espectador que asiste por vez primera a ver 2001 no debería necesitar haber leído el libro para entender la película (soy un fan de separar los libros de las películas, de hecho). Yo ya había leído el libro antes y sabía lo que iba a ocurrir, pero los amigos que fueron conmigo no (los que leíamos ciencia ficción por entonces éramos un poco frikis, recuerda). Y no entendieron ni “j”. Eso sí, se hicieron los intelectuales y se pusieron a inventarse qué quería decir todo aquello. Repito. inventarse. Luego se lo expliqué. Y les expliqué lo que he explicado en el artículo y qué quería decir todo aquel batiburrillo de imágenes (preciosas, eso sí) que les habían echado a la cara. “El niño significa la creación de la esperanza del hombre”, decía uno de mis colegas; “el monolito es Dios, decía otro”, ignorante de que Kubrick y Clarke eran ateos confesos. “El hotel es una especie de purgatorio”, clamaba aquél, en una inspiración “pre-Perdidos”. Les dije que el problema no era suyo, si no que era imposible que lo entendieran porque Kubrick no lo había explicado bien. Y por eso se estaban inventando el significado de las imágenes. Y por eso no lo entendía ni dios.
      Y ya está, que no pasa nada”.

      Dos comentarios de dos (el tuyo y el de Diego) y ne se ha entendido lo que quería decir, luego el fallo de la explicación es mío.
      Intentaré expresarme mejor en mis siguientes mensajes.
      Lo siento y hasta la próxima.
      Un abrazo.

      • Antonio Clemente

        jeje, no hombre, si que lo había entendido, por lo menos la esencia. Comparto lo que comentais tu y Diego, la idea de separar libro de pelicula es esencial cuando te sientas en una butaca de cine. El cine hay que entenderlo como un vehiculo de entretenimiento, si no es así ¿que sentido tiene estar delante de una pantalla dos horitas aburriendote como una ostra?. Por lo demás ahora hay muy gafapastismo y mucho intelectual que intenta ver cosas que no son. Un claro ejemplo es el documental “Room 237″ sobre el rodaje de “El Resplandor”, si no lo has visto te lo aconsejo como, al menos, curiosidad. Un saludo.

  3. Diego B

    No es por nada, Aralan, pero con este 2º escrito te he entendido a la perfección y me has dejado con la boca abierta. Posiblemente, es fallo mio también al leerla airadamente ya que lo del los libros tienes razón y lo celebró porque mucha gente que no entiende de Cine y de Literatura parece que si, siempre saltan con el mismo argumento, cosa que me crispa bastante, de ahí, ahora, mi desafortunado comentario al respecto.

    El placer es mutuo ya que este tipo de charlas enriquecen todavía más y te das cuenta de que no todo se sabe ni todo esta dicho, así que aplaudo tu osadía cosa que yo suelo hacer también (recientemente con Lynch), así que no es una crítica, sino distintos puntos de vista, yo desde el punto de vista más cinematográfico y tu más de contenido y guion que también comparto y esta mañana no entendí. Y tampoco soy de los que defienden al director idolatrado porque si y Kubrick tampoco es Dios.

    Así que me alegro de volver a tener esta charla, que más que eso ha sido una lección y un baño de humildad para el que suscribe. Gracias. Un saludo. Diego

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