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Corto experimental para llegar a una cita de amor

Por Enrique Fernández Lópiz

Fue en Agosto de 1976 cuando el gran cineasta francés Claude Lelouch colocó una cámara en su automóvil Mercedes Benz 450SEL 6.9, elegido por su suspensión hidroneumática, con el fin de tener una “imagen flexible”. La cámara fija al parachoques, 35 mm de levas-flex lente gran angular, y recorrió a toda velocidad el corazón de París, en la madrugada, a las 5,30 de la mañana en un plano secuencia. El trazado comienza en la carretera de circunvalación, en el Porte Dauphine, por una rampa de salida a la avenida Foch, a través de los Campos Elíseos, Plaza de la Concordia, el museo del Louvre y la Ópera Garnier, hasta llegar a la Basílica del Sacre Coeur: once kilómetros y medio en los que empleó 8 minutos, cuando yendo rápido y sin tráfico en un día normal, en este trayecto se emplean 25 minutos. Y aunque no consiguió el permiso para cortar el tráfico en el rodaje y filmar la frenética carrera (Lelouch afirmó que “no valía la pena preguntar sobre el tal permiso”). Y lo llevó a cabo con el resultado de ser detenido por el Comisionado de Policía nada más producirse el estreno, acusado de conducción temeraria.

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Su único rollo de diez minutos de película le impidió detenerse, y aún le sobraron dos. Conducía, como digo, un coche Mercedes de gran potencia, pero con truco, porque grabaron el mismo recorrido en un Ferrari; en el montaje se incorporó el sonido del motor del coche italiano para aumentar la sensación de velocidad. Hubo otra trampita que por cierto falló, un cómplice les avisaba por radio si tenían el camino despejado en los arcos del Louvre, el único punto ciego de todo el recorrido, pero hete aquí que la radio se estropeó.

En la película C’était un rendez-vous vemos el coche que surca las calles a ritmo de vértigo, evitando otros autos, sorteando peatones, haciendo volar las mañaneras palomas que andaban plácidas sobre el pavimento, saltándose hasta dieciséis semáforos en rojo, e incluso circulando por calles de único sentido. En un momento dado Lelouch pudo haber fracasado en su intento (sólo tenía una oportunidad), pues un camión de la basura se interpuso en su camino, lo cual que lo sorteó por los pelos dando un rápido rodeo montando la acera. Todo el rodaje está realizado sin trampas sustantivas, tal cual sucedió.

Este cortometraje de apenas diez minutos sólo se exhibió en cines Underground. Como escribe el colega McCunninghum: “Deconstrucción subversiva del axioma que guía nuestras pesquisas sobre el minimalismo moderno y las verdaderas necesidades cinematográficas, la miniatura fílmica de Claude Lelouch […] funciona como el epítome del decálogo, por ser su más diáfana expresión”. Pues sí, colgado a un coche como el rayo, filmación de un delito, historia de amor, parece un homenaje a los que dieron origen al cinematógrafo, por ejemplo, puede recordar a los hermanos Lumière que en su filmación de la Llegada del tren a la estación de La Ciotat, provocaron la espantada de los espectadores. Y a la vez, esta microcinta es todo un canto al minimalismo, está claro ¿no?

El mayor mérito de este corto consiste en la gozada de aguantar la respiración mientras recorres París de cabo a rabo a todo trapo, lo cual te pone nervioso pero a la vez te da una especie de chute de libertad por lo que ves y al ritmo que lo ves. Pero no sólo eso, sino algo aún más importante, pues lo que al final se observa, cuando el coche llega al fin de su recorrido, es a una mujer subiendo las escaleras del Sacre Coeur y el conductor que baja del vehículo, acabando ambos fundidos en apretado abrazo, o sea, toda una historia de amor en una sola secuencia, en ocasiones a más de 200 kilómetros por hora, para encontrarse con la amada. No sabemos si por las ganas de verla, o si se une a este anhelo la cosa de no llegar tarde a la cita.

En este corto ya antológico que algunos consideran el mejor que se ha hecho sobre coches en la historia del cortometraje, el reconocido director de Un hombre y una mujer surca con la velocidad del rayo la urbe para subidón de adrenalina en el espectador; Lelouch, director y conductor, parece que consiguió llegar a punto a su cita.

Puedes ver este corto aquí: https://www.youtube.com/watch?v=zvDXlDxMnb4.

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