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Críticas

Ojo crítico

The Lost City of Z

Por Alejandro Arranz

-Son 140 minutos de puro cine. Narrado y rodado con maestría, y bien interpretado.
-Demos gracias porque aún quedan directores que hagan películas como esta.

Llevo años diciendo que James Gray es ese gran director desconocido. Un autor de caligrafía y personajes clásicos (uno de los escasos herederos del clasicismo cinematográfico junto con Jeff Nichols) pero con aliento contemporáneo. Un tipo de inmenso talento visual, capaz de lo más sobrio y lo más poético, cuyos personajes viven a a través de las imágenes que él crea, en géneros que renueva gracias a sus riesgos narrativos, sus hábiles puntos de vista y una personalidad sólida que va más allá de sus refinadas influencias “coppolienses”.

En esta ocasión no me voy a parar a Leer Artículo

Una película humana y humanista

Por Enrique Fernández Lópiz

Vi El visitante (“The visitor”) en su estreno, o sea, hace ya la friolera de diez años, que el tiempo va que vuela. Y la he vuelto a ver hace poco. La verdad, no tardé en comprender plenamente, en el sentido de empatizar, al personaje, y meterme dentro de su pellejo. No porque seamos iguales o vivamos las mismas circunstancias, es una cuestión de sintonía que a veces se da entre el espectador y algún personaje de película. Se trata de un hombre viudo, amante de la música, profundamente triste, con un hijo desaparecido del que lo único que dice en toda la película es que está en Inglaterra. El tal profesor, un tanto forzadamente y con fastidio, se ha visto en la ineludible obligación de viajar a Nueva York desde su Leer Artículo

Lugar para el cine clásico: “Cowboy de medianoche”

Por José Manuel Morales

Hay mucho hijo de puta en el mundo, muchos, demasiados, pero este Joe Buck (John Voight) de la película Cowboy de medianoche, desde luego, no lo es. Él quiere tener una vidorra por acostarse con mujeres ricas y que éstas le mantengan y eso no es fácil. Menos cuando tienes la misma maldad que un crío pequeño de hace treinta o cuarenta años. Y este hombre de metro ochenta, enormes espaldas, rubio y de ojos azules deja su Texas natal y marcha hacia Nueva York. Y cree posible tener lo que busca porque él lo vale (al más puro estilo lorealista de pelo cardado y culo bien enfundado en vestido corto), pero no… A este chico le chulean, no chulea.

Y aunque el actor en cuestión, John Leer Artículo