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BSO

La banda sonora de mi vida

Por Javier Morales

Mi infancia no son recuerdos de un patio como decía el poeta.

Mi infancia son recuerdos del cine de mi pueblo, al que entraba sin pagar un duro por ser mi madre Delegada de Autores. Pero si cierro los ojos y trato de hacer una regresión perfecta a lo que sin duda fue una infancia feliz, como lo debería ser la de cualquier niño, hay imágenes que permanecen inmóviles, como grabadas a fuego, pero hay también canciones, melodías, trozos de banda sonora de película que mi abuela coleccionaba en discos de vinilo perfectamente alineados y ordenados por orden alfabético. Cierro los ojos y veo ese inmenso mueble abarrotado de los éxitos musicales de dos épocas, la suya, donde la copla española convivía con algún disco extranjero, y la de mi madre, con el cine que llegó y que ahora guardo mimoso en mi colección de dvds y cds que contienen sus bandas sonoras.

-West Side Story. (1961) [Estados Unidos] Robert Wise

Esta banda sonora es para mí en cierto modo dolorosa. Era la favorita de mi madre y no he podido volver a escucharla. Pero recuerdo perfectamente que en una cara, la A, del disco tenía los temas América y María, que ella escuchaba una y otra vez levantando la quejumbrosa aguja, y en la otra, en la B, I feel pretty, su favorita.

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El sábado en mi casa comenzaba temprano, con olor a tostadas y las voces de Richard Beymer, Jim Bryant, Mami Nixon  y Rita Moreno que se oían desde la calle.

La película tuvo un éxito casi sin precedentes, dentro y fuera de Estados Unidos, y la música de Leonard Bernstein lideró los ránkings de OST más vendidos durante meses, arrasando en taquilla, en tiendas de discos y marcando una generación entera con esa versión neoyorkina de Romeo y Julieta que inteligentemente dirigió Robert Wise y que se colocó inmediatamente en un lugar aventajado en la historia del musical de todos los tiempos.

La cinta ganó 10 de los 11 Óscars a los que optaba, además de 3 Globos de oro y numerosos premios onternacionales.
Para mí, como he dicho, es una banda sonora que me duele. Como me duele la de Siete novias para siete hermanos, El violinista sobre el tejado y Brigadoon, las otras preferidas de mi madre y que representan la etapa más feliz de la vida de un niño, cuando por ejemplo emprendíamos los larguísimos entonces viajes de verano a la playa musicados con la voz de mi madre en el asiento del copiloto.

-Cantando bajo la lluvia (1952) [Estados Unidos] Stanley Donen

La película considerada por muchos como el mejor musical de la época dorada de Hollywood es una de mis favoritas y que descubrí también de una manera entrañable, en el cine en casa de mi abuela. Una película llena de nostalgia, emoción y magnetismo que relata el paso del cine mudo al sonoro de una manera jovial, alegre y vivaraz-en el polo opuesto a otra de mis cintas favoritas de todos los tiempos, El crepúsculo de los Dioses, con el retrato de esa diva del cine mudo que se queda anclada en él y no entiende el sentido del sonoro. Cantando bajo la lluvia es la alegría, la melodía inmortal de un hombre enamorado silbando, cantando y bailando alrededor de una farola mientras se empapa bajo la lluvia. La historia de una preciosa actriz con voz de pito a la que sustituye una perfecta cantante, una historia de amistad y buen rollo que cautivó, cautiva y cautivará corazones con su simpleza, sus fabulosos números y su banda sonora inigualable.

Tempatation, All I do is dream of you, Singing in the rain, Make em laugh y mi preferida, Good Morning son sólo un puñado de canciones de una banda sonora redonda, que le trajo más de un quebradero de cabeza y problema legal al director.

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La cinta, como era de esperar, contando con Gene Kelly en su mejor momento y Debbie Reynolds, de guapa-no tanto-cantarina, fue un rotundo exitazo que sacó a la Metro de más de un apuro.

La cantidad de números musicales parece imposible en una cinta de poco más de hora y media, pero están tan bien encajados que hacen del resultado una brillante obra maestra.

-Sonrisas y lágrimas (1965) [Estados Unidos] Robert Wise

Como cada verano de los 12 a los 16, un mes de verano lo pasaba en un campamento de inglés en Torreciudad, y cada año, sin falta, teníamos nuestra propia versión-acortada- de The sound of music. Esta película me huele a hierba recién cortada, a piedra y a río, a bañador Meyba y camiseta de tirantes. La historia de la novicia María Rainer que se encarga en una crisis de identidad antes de dar el paso de hacerse monja de cuidar a los traviesos pero adorables hijos del viudo Captain Georg von Trapp en pleno estallido de la II Guerra Mundial es, cómo no, no sólo una de las pelis de mi infancia, sino de mi vida entera. Evidentemente la banda sonora es de esas que dejó huella, profunda y alargada en todos cuantos la vieron de pequeños. Hace unos meses, un montaje del musical llegó a Gijón y no pude resistirme…

My Favorite Things, las archiconocidas Do, Re, Mi, María, So Long, Farewell, Sixteen Going on Seventeen, Edelweiss y mis favoritas Climb every mountain cantada por una prodigiosa Madre Abadesa y Morning Hymn por todas las monjas, hacen de ésta, una de mis bandas sonoras imprescindibles. La cinta ganó 5 Óscars, 2 Globos de Oro y numerosos premios fuera de Estados Unidos y tiene récords en varios países como la cinta más tiempo proyectada sin parón durante años. Ni que decir tiene que multiplicó por 50 su inversión, elevada en aquella época.

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-My Fair Lady (1964) [Estados Unidos] George Cukor

Al igual que las anteriores, lleva a la gran pantalla un fabuloso libreto musical.

Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos enamorado de Audrey Hepburn, yo, a diferencia de la mayoría que la amó en Desayuno con diamantes me enamoré de ella en una vieja película de la que faltaba un rollo en el cine de mi abuela, era Mi bella dama, inspirada en la obra teatral que adaptaba el mito de Pigmalión, de G.B. Shaw, nos contaba la historia del excéntrico  profesor lingüista Henry Higgins y la ordinaria violetera Eliza Doolittle, que se convierte en su experimento vivo en una apuesta con el coronel Pickering para hacerla pasar por una dama de la alta sociedad en un plazo de seis meses. Eviidentemente el objeto del experimento acaba convirtiéndose en mucho más. Yo, adolescente cuando la ví, me enamoré de la gracia y simpatía de la Hepburn, de su elegancia y estilo. Las malas jugadas del azar hicieron que ese año en la carrera por los Óscars la cinta ganase 8, pero no el de mejor actriz, que fue a manos de Julie Andrews, primera opción para My fair lady y que se desquitó con la productora ganando por esa película Disney ñoña y horripilante que nunca he soportado que es Mary Poppins, plagada de canciones que han acompañado a varias generaciones pero que yo ni siquiera tengo en mi colección.

Sin embargo soy capaz de escuchando sólo los primeros acordes identificar perfectamente Why Can’t the English Learn to Speak?An Ordinary Man, Wouldn’t it be lovely?, The rain in Spain, Ascott Gavotte, On the Street Where You Live o cualquiera de la fabulosa banda sonora que ocupa uno de los lugares principales de mi colección.

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-Cabaret (1972) [Estados Unidos] Bob Fosse

Justo veinte años después de que se estrenara la maravillosa película de Bob Fosse que unió a Lizza Minelli y a Michael York en una casi imposible relación preparamos el festival de mi instituto con varios números de la película recreando el maravilloso Kit Kat Club. Recuerdo el escandalazo que supuso en el pueblo el número de las sillas que montaron con las canciones Mein Herr y Willkommen mi amiga Marta y las de COU, mientras que mi prima Isabel y yo nos montamos un Money, money difícil de olvidar.

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Yo no había visto entonces la película, por pereza, pero me cautivó desde el primer minuto y la debí ver unas…veinte veces sin exagerar antes del festival de fin de curso. Y hoy, veinte años después, la habré visto otras tantas.

La cinta fue un rotundo exitazo, de crítica y público allá donde se estrenaba y se llevó 8 Óscars, 3 Globos de Oro e infinidad de premios internacionales. Una joya.

-El piano (1993) [Nueva Zelanda] Jane Campion

Yo era aún menor de edad cuando la película El piano llegó a mi pueblo.

Fue la película que contiene la banda sonora de mi primer amor. Un amor adolescente y bastante freak. La vimos en el cine de verano, bajo una tormenta intermitente tras la que acabamos empapados. Pero eso no importaba. Holly Hunter, su viaje con su hija Anna Paquin desde Escocia a Nueva Zelanda con el piano como casi único equipaje, su descubrimiento del erotismo, de lo salvaje, lo desconocido nos tenía atrapados a esas incómodas sillas de hierro. Al día siguiente corrí como loco a pedir en la tienda de música la partitura. Lógicamente ni había llegado a España aún, así que de oído, con los reglazos que me daba Custodia, mi profesora de piano, en mis regordetes y demasiado cortos dedos, poco a poco fue saliendo. Compré el disco en cuanto pude y lo repetía una y otra vez sin cesar. La melodía estaba en mi cabeza, y aunque sin trinos ni mordentes en mis dedos, casi llegué a sabérmela de memoria. Ese amor de juventud duró pocos meses. Mi amor por El piano, la película y su banda sonora, son eternos, y aún hoy, habiendo abandonado la carrera en quinto curso, de vez en cuando, y cuando nadie me oye, levanto la tapa de madera, saco la banqueta y me siento digno ante el teclado de marfil y empiezo al menos To the Edge of the Earth, Big My Secret, The Promise, The Scent of Love, The Embrace o algunas otras que con notas, muchas de ellas equivocadas, fui completando en mi pentagrama mudo.

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Imposible detallar la ingente cantidad de premios que obtuvo la película.

-Memorias de África (1985) [Estados Unidos] Sydney Pollack

Y si El piano es la banda sonora de mi primer amor adolescente, Memorias de África lo es de mi amor actual, del amor reposado y duradero. Recuerdo haber visto la película siendo un niño en el cine y haber llorado ya como un idiota con ese final desgarrado y doloroso que supone la separación de Karen Blixen y Denys Finch-Hatton, o la Streep y Redford. La banda sonora, de John Barry es dolorosa en extremo y me es imposible escuchar algunos de sus temas sin que se me erice el vello de todo el cuerpo. El momento en el que él le lava el cabello a ella, el viaje en aeroplano, la subasta de los muebles, la despedida… Sin duda una de las películas más románticas y descorazonadoras de la historia del cine. “Yo tuve una granja en Africa, al pie de las colinas de Ngong”.

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Una maravilla. De cinta y de banda sonora.

7 Óscars, 3 Globos, 3 Baftas… Y mucho más, aún se quedan cortos.

-El paciente inglés (1996) [Reino Unido] Anthony Minghella

Y algunos años después, regresamos a África, de la mano del sensible y deliciososo siempre Minghella para revivir otra de esas historias de amor que merecen no una película sino ser vividas por cada quién y cada cual. A finales de la II guerra Mundial, un militar quemado por un accidente de avión tiene que ser cuidado por una enfermera-todos nos enamoramos de Juliette Binoche-en un monasterio abandonado mientras le cuenta su preciosa y triste-como deben ser todas-historia de amor con la magnífica Kristin Scott Thomas. Parecía que todo el dolor y el amor vivido en África ya estaba contado, hasta que vemos cómo la Thomas escribe en su pequeño diario, en la cueva rupestre, que la luz de la lámpara se está apagando para siempre, como lo hará pronto su vida pero nunca su amor. Tela marinera. Los lagrimones que ha arrancado la cinta, con una de las bandas sonoras más potentes de la historia, de Gabriel Yared  (en mis listas es la número uno), podrían llenar el tanque en el que se rodó Titánic. 9 Óscars, 2 Globos, 6 Baftas… Y mucho más.

As far as Florence y Let me come in. No puedo escucharlas sin emocionarme igual o más que la primera vez sintiendo que la música me llena, me hipnotiza, me invade su lírica romántica y exótica.

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Es mi banda sonora preferida.

-Y acabo de contarlos. Tengo 131 cds de bandas sonoras. La mayoría me encantan y no este el lugar donde ponerlos todos, así que para no aburrirles les diré que completan mi ránking personal de música de/para películas:

-La lista de Schindler (1993) [Estados Unidos] Steven Spielberg
-Sentido y sensibilidad (1995) [Estados Unidos] Ang Lee
-Drácula de Bram Stoker (1992) [Estados Unidos] F.Ford Coppola
-Moulin Rouge (2001) [Australia] Baz Luhrmann
-Todo está iluminado (2005) [Estados Unidos] Liev Schreiber, un PRODIGIO.
-Poklosie (2012) [Polonia]

Gladiator, Star Wars, E.T., Braveheart, Aladdin, Psicosis y otras cien tendrán que esperar otro artículo.

Pero están más que presentes.

Comentarios

  1. Lourdes lueiro

    Me chifló tu crítica, y aunque todas y cada una de las bandas sonoras mencionadas son maravillosas, si tengo q escoger me quedaría con El paciente inglés, una de mis películas favoritas y una de las bandas sonoras más bellas que he escuchado nunca. Un saludo y graciassss

  2. Víctor Lozano

    Me impresionado tu artículo. Yo siempre destaco en las películas aparte de la historia que tenga, ya sea buena o mala, la banda sonora; ya sea compuesta por alguien (John Williams, Hans Zimmer…) o temas recopilados acordes, como rock o pop, es una herramienta que hace que el cine vaya por buen rumbo. Mis BSO favoritas son Gladiator, Braveheart y Moulin Rouge porque me encantan y siempre me suben la moral, aunque en verdad me gustan un montón de las que has expuesto, pero preferidas esas que he mencionado. Un saludo.

  3. Puff… imposible coger una, “Cantando bajo la lluvia” es el musical por excelencia pero soy muy del “momento avioneta” en Memorias de África :)

  4. sara

    Qué maravilla de articulo!!!!!!!!
    Ya no escribe aqui?

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