Image Image Image Image Image Image Image Image Image
BSO

Bandas Sonoras

Por Áralan Aidir

Nos dice esa fuente de información (que no de autoridad) que es santa Wikipedia, que una banda sonora es «aquella música tanto vocal como instrumental compuesta expresamente para una película, cumpliendo con la función de potenciar aquellas emociones que las imágenes por sí solas no son capaces de expresar».

Creo que la primera vez que me fijé en esta parte no vista (pero sí oída y sentida) de una película fue a la edad de 14 años, cuando en mi casa, cenando, proyectaron en TVE1 Excalibur, de John Boorman. Literalmente me quedé con la cuchara a medio camino cuando las imágenes y el sonido que me llegaban por obra y gracia de Wagner y Örff (aunque maldita idea tenía yo de quienes eran estos dos interfectos) me dejaron con la boca abierta en una «o» mayúscula.  Sea como fuere, pregunté a mis padres qué música era esa. A mi madre le encantaban Estrellita Castro y Sara Montiel. Y poco más. Mi padre era un forofo de Antonio Molina y Juanito Valderrama así que, por ese lado, nada que hacer tampoco. Dijeron que sí, que les sonaba pero que… ni idea. Fue el padre de un amigo quien me descubrió títulos y autores: la Marcha Fúnebre de Sigfrido, de la ópera El crepúsculo de los dioses, de Richard Wagner, y O Fortuna, de la cantata escénica Carmina Burana, de Carl Örff. El susodicho, que era un entendidillo, me dijo los títulos en alemán y en latín, respectivamente (por lo que le tomé por un alienígena invasor que quería devorar mi cerebro); así que me quedé durante diez segundos como mi padres cuando les pregunté yo. Al traducirlo (y ya feliz yo), me puso los discos y me quedé embobado.

Supongo que mi caso es uno de esos en que los que la música clásica entró por los ojos. Sin saberlo yo, esas piezas del genio humano reforzaban las imágenes a un nivel de épica al que la estética setentera de Boorman no llegaba. Aun hoy, no puedo evitar recordar al rey Arturo cabalgando bajo una lluvia de flores de almendro cuando oigo el O Fortuna, o el alzamiento de una espada a través de un manto de agua en el centro de un lago cuando escucho la marcha fúnebre de Sigfrido: tal poder tienen la música y el cine en la mente de los hombres.

Pero en esta película se da una paradoja: la música no fue creada para reforzar las imágenes, sino que las imágenes se acompasaron a la música; estrategia a la que muchas películas han recurrido, como Amor inmortal, donde el Himno de la alegría nos revela su significado (siempre según el director) en la escena más hermosa de la película.

Así que, desde mi punto de vista, la definición arriba escrita se queda coja. Y creo que siempre se quedará coja.

bso3

¿Qué es una buena banda sonora? No lo sé. No soy músico. De fútbol saben los entrenadores, los jugadores y los preparadores físicos; no los comentaristas, periodistas, espectadores, entrenadores de barra de bar y tertulianos. De cine saben los directores, cámaras, editores, guionistas… pero no los críticos ni los espectadores. Ver mucho un espectáculo te hace espectador, no experto. Antes llamaban deportistas a quienes asistían a presenciar un espectáculo deportivo. Ahora llaman entendidos de cine a quienes se sientan en una butaca y escriben en un medio de comunicación sobre lo que han visto. Dijo Azaña que si cada español hablara solamente de lo que entiende, habría un gran silencio que podría ser aprovechado para el estudio. Así que no, no sé qué es una buena banda sonora o una mala. Solo sé si me gusta o no me gusta.

Las bandas sonoras que más me gustan son aquellas que, reforzando el aspecto visual de una película, tienen entidad propia fuera de la sala de cine; porque ante todo una banda sonora, para mí, es música, y la música tiene que gustar por sí misma y no solo por estar a las órdenes de una imagen. A lo largo de los años me han encantado multitud de ellas: Bailando con Lobos, Eduardo  Manostijeras, Llamaradas, Tiempos de gloria, El último mohicano, Braveheart, Gladiator, Powder, El laberinto del fauno, El señor de los anillos, Hijos de Dune, Avatar, Cloud Atlas, Juego de tronos (serie de televisión), El código da Vinci, Bladerunner, Carros de Fuego, 1492, la conquista del paraíso, La misión… Todas ellas tienen algo en común: al poner el CD, la belleza del mundo y de las obras de los hombres entran por mis oídos haciendo que mi cerebro desconecte de la realidad y entre en otro mundo donde todo es armonía, belleza y emoción; donde el compositor me lleva de la mano hasta y como desee y donde no tienes más remedio que rendirte a él.

Las que cumplen solo una función me gustan menos. Si la música no refuerza la imagen puedo decir que me gusta la música, no la banda sonora. Si refuerza solo la imagen, diré que me gusta más la escena y que ha sido un tema muy afortunado (como en la escena de la ducha de Psicosis).

 Si es plena, es una banda sonora.

Para mí.

Pero, según mi madre, yo soy muy rarito.

Comentarios

  1. Jorge Valle

    Para mí una buena banda sonora es aquella que, al escucharla independientemente de la película, te permite reconstruir de nuevo en tu cabeza las imágenes y las escenas de la película. Por ejemplo, si escucho el tema “The bridge of Khaza-Dum” que Howard Shore compuso para la banda sonora de ‘La comunidad del anillo’, automáticamente reconstruyo toda la escena en mi cabeza, sin necesidad de ver las imágenes.

    También coincido contigo en que nosotros, los que hablamos de cine, somos más espectadores que expertos, y que para saber realmente de algo, hay que meterse en ese mundo.

    ¡Muy buen artículo!

    • Áralan Aidir

      Fíjate, Jorge, que he habré visto La comunidad del anillo algo así como doce veces y, cuando escucho el tema que dices (o el Forth Eorlingas de Las dos torres, o Lighting Beacons de El retorno del rey), me viene momentáneamente la escena, efectivamente; pero ese momento me dura solo diez o veinte segundos. Luego, ya solo queda la belleza de la música exenta de imágenes. Pero claro, cada uno somos un mundo.

      Con respecto a los espectadores, meto también a los críticos profesionales. Quiero decir que no basta solo con pertenecer al mundo, sino trabajar dentro del hecho de hacer una película. Un crítico es una persona que ve una película y lanza su opinión, ni más ni menos. Confundimos la capacidad de escribir muchas referencias cinematográficas y ser expresadas con un lenguaje más o menos aceptable (algunos críticos confunden una explicación abstrusa con una profunda) con alguien que realmente sabe de cine de la misma forma que confundimos a un presentador deportivo de televisión al recitar noticias con muchos datos con alguien que verdaderamente sabe del deporte en cuestión.

      Pero bueno, que me repito. Muchas gracias por tus apreciaciones finales.

      Un placer la charla.

      Hasta la próxima.

  2. Germán Jeselsohn

    Me ha ocurrido el escuchar primero la banda sonora y luego ver la película. El caso es el main title de Trevor Jones para “El ultimo de los mohicanos” – 1986. Y rescato este punto, porque sumando a lo que indican, existen bandas sonoras que tienen tal caracter, que no habiendo visto el filme, aún asi, abundan en imágenes. Claramente en un concepto más abstracto, ya que no llevan directamente al filme, pero indican con certeza lo épico, lo extremo y melancólico de una película que aún no hemos visto.

    Muy interesante lo que han indicado.
    Saludos.

  3. Es un término que se usa a menudo mal -yo entre ellos- pero la banda sonora de una película NO es la música, si no todos los sonidos -incluido la música claro- que suenan en una película. Y se le llama así porque era una banda física que iba en el borde de la película y que captaba la luz para transformarla en sonido.

    El que refuerze o no la imagen ya son gustos, y por supuesto el sentido narrativo que se le quiera dar a la película. Por lo general yo prefiero que refuerze la imagen, pero hay muchos casos en los que no siendo así, la banda sonora cumple una función fantástica.

Escribe un comentario